Abrí los ojos y vi a James, bueno a "Asaü", él estaba parado enfrente de mí con un gesto molesto.
-Hola-le dije-
No parecía que había cambiado nada, el cielo seguía igual de oscuro. Me levanté y sentí que rugió mi estómago, oh no, creo que me había llegado mi periodo de menstruación; obviamente me espanté como no tienen una idea.
-Oye, Asaü, ¿me esperas un momento?, ¿Hay un baño por aquí¿-lo miré con terror tratando de parecer tranquila mientras me agarraba el abdomen-
El me miró las manos y luego a los ojos y desconcertado levantó una ceja.
-¿Un baño?, aquí no hay baños, aquí hay vegetación, humana.
Dame un segundo-sonreí y me escabullí entre la vegetación de espaldas-
Genial, ahora ¿que tendría que hacer?, tuve que enrollar muchas hojas y plantas para crear un tipo de toalla sanitaria.
-¿Todo bien?-apareció a mi lado Asaü-
-¡Ay!-grité de terror y me tapé la "truza" que me había dado Menel.
-Tu de todo gritas mujer-refunfuñó-
-¿¡Qué rayos esperas que haga si da la nada apareces asustándome, tonto!?-le contesté molesta-
El giró su cabeza molesto y siguió caminando.
-Cállate y camina Violet, todavía queda camino por recorrer.
Seguimos caminando por un sendero aún en el "bosque" hasta que salimos de él y estábamos caminando entre rocas enormes por un sendero muy angosto, así que íbamos muy pegados. De pronto salieron 5 "hombres" de piel violeta con espadas corriendo hacia nosotros de frente.
-Entréguenos sus pertenencias forasteros-gritó uno de ellos-
-No traemos nada, solo vamos de paso-respondió Asaü-
-¿Comida?-insistió el hombre apuntándonos con su espada-
-Ya le dijimos que no traemos nada-le respondí molesta-
Me miró y sonrió.
-Quiero a la chica-comenzó a reírse con sus amigos mientras ellos le decían "sí", "a la chica"-
-Violet detrás de mí-dijo Asaü sin mirarme-
Obedecí y me puse detrás de el.
Ellos corrieron hacia el con sus espadas gritando y entonces el corrió también hacia ellos, era algo increíble, de pronto desapareció y solo se veía como los sujetos comenzaban a recibir cortadas y comenzaban a caer al suelo sin siquiera saber qué sucedía, yo me tapé los ojos mientras escuchaba sus gritos, cuando los abrí Asaü estaba recargado en una roca soplando sus uñas como insinuando que fue pan comido y ellos estaban en el suelo muertos llenos de sangre.
-¿Qué rayos fue eso?-pregunté espantada-
-Nada, solo yo y mi velocidad.
-¿Por qué me protegiste?
-Si permito que tu mueras, al regresar sin nada me mataran, no te emociones, humana tonta, me sigues dando asco-cruzó los brazos-
-Así...que eres muy rápido, ¿no?
-Sí, eso que.
-Te espero aquí, corre, ve por la princesa, y cuando regreses con ella estaré aquí-sonreí-
-No puedo hacer eso tonta, aparte yo solo soy el acompañante, eres tú quien debe hallarla.
-Sí pero eres tú quien sabe donde esta ella, ¡tonto!
-Por eso debemos ir los dos, ¡tonta!
-Llévame en tu espalda, ¡tonto!
-Tampoco se puede, ¡tontota!
-¿A quién llamas tontota? ¡Torpe!
-A ti babosa, tu frágil cuerpo de humana se desintegraría por tanta velocidad, ¡TONTA!
-¡Ya cállate Asaü!-voltee a verlo a los ojos-
Pero olvidaba que estábamos en un lugar muy estrecho, por lo tanto muy pegado, así que los dos nos miramos, pero yo comencé a sonrojarme muy rápido.
-¿Qué te pasa?, ¿ya te pusiste nerviosa, eh tontita?-dijo burlón como siempre-
-No, solo que no me siento muy bien-voltee los ojos-
-A ver, déjame ver.
Trató de poner su mano en mi rostro, pero yo aún estaba hirviendo.
-¡No me toques!
Traté de quitar su mano.
-¡Sólo quiero ver como estás!
Forcejeamos mientras trataba de quitar su mano y me tomó de los hombros alzándome a su nivel y me pegó contra una de las paredes de roca, no sentía el suelo, él era muy alto, cerré los ojos y los apreté.
-Deja de hacer tantas tonterías, ¿quieres?-escuché su voz en mi oído-
Abrí lentamente los ojos y vi los suyos, igual de violetas que los míos en mero enfrente de mí, volví a sonrojarme y agaché la mirada-
-¿Asaü?-dije-
-¿Sí?
Sentía que la sangre escurría entre mis piernas.
-¿Hay un río, o un lago, o lo que sea cerca de aquí?
-¿Qué?-me bajó-
-Es sólo que quisiera darme un baño-reí nerviosa-
-No es hora de baños, ¿Qué te pasa? no pienso desperdiciar mi vida buscando a una princesa solamente porque a ti se te ocurre darte baños-contestó molesto-
-Por favor, es urgente-se me comenzaron a cristalizar los ojos-
-De acuerdo, pero este retraso es todo tu culpa.
Nos metimos entre las hierbas y después de unos 15 minutos, llegamos a un pequeño lago, el agua azul celeste brillaba como un foco.
-¿Podrías irte tantito en lo que me baño?
-Si, sí, no me interesa verte humana.
Se dio la vuelta y camino algo lejos, y cuando lo perdí de vista, comencé a desnudarme, y lentamente fui entrando en el agua, estaba tibia, demasiado agradable...pero no dejaba de pensar, que esto no era más que un sueño, quizá estaba en un hospital en estado crítico, o aún no me hallaban...quizá...quizá ya estaba muerta...
Suspiré y de pronto comencé a notar roja el agua, y espantada miré a los al rededores para confirmar que nadie me miraba, entonces sentí algo detrás de mí, y voltee.
-¡Maldita humana! ¡Vas a morir!-una mujer de gran corpulencia de piel violeta me había tomado de la cabeza y me había hundido en el agua intentando ahogarme- ¡¿Cómo te atreves a llenar de tu repudiable sangre nuestra agua?!-gritaba la mujer mientras seguía con su intento de homicidio-
Entonces desesperada logré tomar uno de sus brazos y la jalé obligándola a caer al agua junto conmigo; pero lamentablemente ella tenía mucho mas fuerza que yo, estaba a punto de cerrar los ojos inconsciente pero decidí dar mi último esfuerzo, entonces con trabajo forcejeando con ella pude sacar mi cabeza, inhalé aire desesperada aún y evitando que volviera a hundir mi cabeza la miré justo a los ojos y grité lo primero que pude.
-¡SUÉLTAME!
Y de pronto sus ojos se elevaron y cayó al agua muerta.
¿¡QUÉ!?, ¿qué había sucedido?, ¿qué había sucedido con esa mujer?, salí del agua espantada y me puse mi "ropa" de nuevo, corrí y choqué con Asaü.
-¿Estás bien? Oí gritos-dijo-
-Vámonos de aquí-dije espantada-
-¿Qué haz dicho?
-¿No me escuchaste?, ¡Vámonos de aquí!-grité-
Él solo me miró raro y me siguió.
Tenía muchos pensamientos dentro de mi cabeza, quizá me había vuelto loca, pero aún sentía sus manos en mi cuello y mi cabeza tratando de matarme...juro que yo no quería matarla, ni siquiera sabía que había hecho, al parecer Asaü estaba molesto conmigo, no debí haberlo tratado así, fui injusta al haberle gritado después que se había preocupado por mí.
-Violet...mucha gente intentará hacerte daño, mutilarte, desollarte...simplemente van a querer matarte, y ¿sabes cual será su motivo para hacer tal cosa?, solamente porque eres una humana.
-Eso es..tan desalmado...
-Ustedes los humanos son más desalmados, nos traicionaron, por supuesto sus gobiernos no permitieron que ustedes supieran de nuestra existencia, porque "almas buenas y curiosas" correrían a buscarnos; no tienes la menor idea de quienes son ustedes los humanos...-dijo con despecho y desprecio-
-¿Por qué nos odias tanto?-lo miré a los ojos-
-Porque ustedes...hicieron algo que nunca les perdonaré, y ya no quiero hablar del tema Violet.
-Asaü, solo quiero que sepas que puedes decirme cualquier cosa.
-Odio a los humanos, sus patéticas vidas, te odio a ti, así que ya deja de hablarme y concentrémonos en nuestra busqueda, es para lo único que me haces falta, ¿entiendes?.
-¿Tú también me odias solamente porque soy humana?
-Sí, y yo también podría matarte, así que cierra la boca.
-Deberías darte la oportunidad de conocer a alguien más...más que a Kristië...
Una chispa se encendió en sus ojos y volteó en segundos pegándome en un árbol.
-¡No vuelvas a mencionar su nombre!
-¡Ella está muerta!-le dije muy molesta ahora-
-¡Cállate estúpida!-me tomó de los hombros y me lanzó al suelo con fuerza-
Me levanté y le di un puñetazo en el pecho.
-¡Tú no me vuelves a tocar idiota!, ¿¡no quieres estar aquí!?, ¡Lárgate imbécil!, ¡no te necesito!-le grité-
Me di la vuelta y me eché a correr, el me alcanzó en medio segundo y me volvió a tomar de los hombros.
-¡Suéltame idiota!-me zafé-
-Violet, no lo lograrás sola.
-¿¡Me odias!?, ¿¡Qué crees!?, ¡yo también te odio!, ¡y no quiero volver a verte en mi vida!, ¡déjame en paz!
Me volví a echar a correr, las lagrimas salían de mis ojos como lluvia de nubes negras, tenía mucho coraje y simplemente no podía dejar de correr, no podía, seguía sin poder detenerme, hasta que de verdad mis pies de exigieron descanso y me caí en una colina hacia abajo, hasta toparme con un árbol, donde quedé inconsciente.
Estúpido Asaü.