lunes, 18 de julio de 2016

4 LA NEBLINA MÁGICA

Esa noche la pasé muy bien, aunque, admito que no dejé de pensar en James, fue un poco extraña su aparición en aquel lugar; pero bueno, era un lugar al que todos tienen acceso, y es normal encontrarse con alguien que conoces.
En la mañana me despertó un zumbido espantoso, era mi teléfono, me levanté frunciendo el ceño para contestar.
-¿Hola?- dije con voz ronca y adormilada-
-¡Violet!, tienes que contarme todo.
-Paige, son las 5 de la mañana, estaba teniendo una linda pesadilla-levanté una ceja-
- No es hora de pesadillas niña. Evan me marcó, dice que quiere verte a las 9 en el campo de football.
-¿Y por qué no me marcó a mí?
-No seas necia, ya arréglate, corre-colgó-
¿Que rayos le sucedía?, era demasiado temprano aún; pero total, ya no pude conciliar el sueño de nuevo, así que no me quedó mas remedio que meterme a bañar y arreglarme; usé un lindo labial rojo mate y me agarré el cabello con un paliacate, también me puse un lindo vestido negro con flores blancas, una chamarra de mezclilla, unos zapatos de meter y obviamente encima una gran gabardina negra. Tomé un vaso de licuado de fresa, colgué mi mochila al hombro, y me dispuse a salir.
Ya en la escuela, vi que estaba a punto de darme las 9, saqué un cigarrillo, lo prendí y caminé hacia el campo de football, y vi a Evan parado en su uniforme bajo un gran árbol.
-Hola-sonreí-
-¿Cómo estas ojos raros?
-Pues, bien, gracias.
-¿Tienes clases hoy?
-Solo la primera.
-Después quiero enseñarte mi lugar favorito del bosque, ¿qué dices?
-Claro, pero, ahora, debo irme.
-Seguro.
Me di la vuelta y caminé hacia mi salón, de nuevo, era ver a James, pero ni modo, entré y estaba sentado atrás, en mi banca. Me acerqué sin decir nada y me senté.
-Así, así que tú y Evan ya son novios...-dijo sin mirarme-
-No, aún no, ¿por qué?
-Se nota.
-¿Sabes?, el me agrada, admito que al principio lo odiaba, por lo que hizo, pero no sé...
-¿Te gusta a pesar de que te lastimó?-siguió viendo a la nada mientras hablaba-
-Mira, ayer fue nuestra primer cita, no fue nada del otro mundo, es un chico muy dulce, y aparte coincidimos en muchas cosas, sí, me gusta, pero no, no es mi novio.
-¿Y te volvió a besar a la fuerza?
-No, de hecho hoy vamos ir al bosque terminando esta clase.-se me salió decirle-
-Bien, Violet, sigue fingiendo que te gusta.
-¿Por qué piensas que finjo?
-Sé que te pongo nerviosa-volteó su rostro justamente en frente del mío, estaba a menos de un centímetro- ¿o no?-bajó el tono de su voz-
Mi rostro se sonrojó por completo y no supe que decir, me quedé petrificada.
-Se que quisieras tocar mis labios ahora mismo-dijo casi susurrando- ¿o no Violet?
Me levanté y salí corriendo del salón completamente apenada, no fue porque no quisiera besarlo, si no porque jamás me había puesto más nerviosa en mi vida por alguien. Voltee de reojo y lo vi parado en la puerta sonriéndome y levantando una ceja; voltee algo molesta por lo apenada y justo saliendo me topé con Evan.
-¿Lista ojos raros?, vaya estás muy roja, ¿estás bien?
-Claro que sí, solo me acaloré un poco, pero todo bien.
-Ok, vamos.
Caminamos hacia su auto, subí y nos dirigimos hacia el bosque, pero hubo un momento en el que ya no podíamos continuar en auto, y seguimos a pie.
-¿Estás seguro de esto?
-Créeme, es precioso.
-Si tu lo dices...
Caminamos un buen rato hasta llegar a una parte de la montaña donde el sol lograba resplandecer, y se miraba un arcoiris eterno, podía sentirse el aire tan puro, que parecía que respirabas magia pura, y se veía todas las casa hasta abajo.
-Vaya, es hermoso.
-Violet, la razón por la cual te traje aquí fue para hacerte una pregunta.
-¡Mi mochila!-lo interrumpí-¡¿Dónde está?!
-Violet, no sé tu la traías hace unos momentos, iré a buscarla un poco de regreso, no tardo.
El corrió por donde habíamos llegado, y me senté en una roca mientras...entonces pude ver abajo de donde estabamos, una neblina muy intensa, así que intenté bajar, me llamó mucho la atención.
Al bajar cuidadosamente, me escabullí entre la neblina y vi una puerta a lo lejos, ¿una puerta?, ¿qué?.
-¡Escuchame bien Asäu!, si encontraste a la princesa y alguien se entera que no la quieres traer de regreso, te vas a meter en serios problemas con el gran Rey Tordio.
-Ya sé, ya sé, Ereu, pero, si la conocieras, ella es feliz en el mundo de los humanos, no necesita esta clase de traumas, yo sé lo que te digo, es mejor que se quedé con los humanos, y aquí pase el resto de su vida- reconocí esa voz al instante-
-Asaü, tu no eres así,tu odias a los humanos, ¿que pasó?
-No lo sé, solo la quiero proteger, de todos modos es mitad humana...
-¿Te enamoraste de la hija del Rey?-soltó a carcajadas-
-No sé, ella...es, hermosa, e inteligente, es mejor que se quede con lo que sabe.
-Asaü, entre tu y ella no puede haber nada, ella es una princesa, y tu no eres de la familia real.
-Pero, quizá pueda estar con ella en el mundo de los humanos, Ereu, tienes que ayudarme, nadie debe saber que está viva...
-¿Y cómo se llama?
Entonces sin querer pise una rama y se escucho fuerte, demonios, ellos debieron escuchar que estaba ahí.
-Violet-escuché la voz detrás de mí- ¿Qué haces aquí?
-¿Qué haces tú aquí, James?-lo miré extraña-
-De cacería, no entres a esta neblina nunca.
-¿Por qué?, escuché tu voz, ¿conquién hablabas?
-Violet, esta neblina causa aluciaciones, pero en realidad te estaba gritando, ven.
me tomó del brazo y me subió en sus brazos, por alguna extraña razón mis piernas no respondían.
-Debemos salir de aquí.
Me llevó al otro lado de la montaña, ya no podía moverme, ya no podía ni hablar, vaya que era alérgica a esa neblina. Me recostó en el pasto y se sentó a mi lado.
-Violet, te pondrás bien-notó mis ojos de miedo, estaba muy asustada-
Entonces acercó de nuevo su rostro al mío, demasiado cerca, a pesar de que no podía moverme, enrojeció mi rostro, mientras él se acercaba más y más, de nuevo, estaba a menos de un centímetro de mi rostro, y me besó...traté de mover mis labios para corresponderle el beso, pero no podía, aunque eso no pareció importarle, porque el siguió besando mis labios, pronto fue aumentando la intensidad, hasta que de pronto pude mover mis labios yo también, poco a poco pude moverme más y más, hasta que recuperé el movimiento por completo. Nos acostamos en el pasto,y encima de él comencé a desabrochar mi blusa, lentamente quedamos desnudos los dos, y nos entregamos en pasión, ni siquiera sentíamos el frío de nuestro al rededor.

Llegué a mi casa y la mochila estaba afuera de mi puerta...¡Evan!, lo había olvidado por completo, seguramente debía estar molesto conmigo, suspiré hondo y entré, ¿que había hecho?, apenas y conocía a James, que tonta, todo por dejarme llevar; me reí apenada conmigo misma. Ni siquiera vi mi teléfono, me fui directo a la cama.

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