martes, 19 de julio de 2016

5 AMISTAD COMPLICADA

¿Qué se supone que debería hacer?, esto era demasiado loco, inclusive me solté a llorar por la mañana, apenas llegando a Alaska y ya haciendo estupideces, pero, ¿lo de James fue estúpido?, había algo que debía aceptar, ya era hora que lo hiciera, James me gustaba, me gustaba y mucho...pero...de ahí no debía pasar a nada, yo vine aquí por una sola razón, para estudiar...de todos modos en unos cuantos meses debía regresar a Huston, el intercambió habrá concluido, y James...desaparecerá de mi vida. Así que por eso mismo no tenía ningún sentido intentar algo con él, simplemente debía dejárselo en claro, a él y a Evan, al pobre de Evan, a Paige, podría seguir hablando con ella por Skype, podría intentarlo con ellos también, pero...solo amigos...Estúpida niña sentimental...ellos no tienen la culpa de nada, de nada de mis tonterías.
Me levanté, me bañé, me arreglé, y salí decidida a hablar con ambos, esto no estaba en mis manos, ni era mi voluntad, yo regresaría y algún otro estudiante estrella ocuparía mi lugar. Conduje hasta llegar a la escuela.
Con actitud seria y ruda entre por el campus y vería al primero que debía enfrentar, Evan. Como era de esperarse estaba sentado con los de su equipo.
-Ojos raros, ¿estás bien?, ayer ya no te encontré y me preocupé mucho.
-Evan, necesito hablar contigo...
-Dime, ¿está todo bien Violet?
-No, no lo está, bueno, debería...
Me tomó del brazo y nos sentamos en otra banca.
-Te escucho.
-Evan, eres un chico lindo a pesar de que me dieron ganas de golpearte cuando te conocí, me agradas, de verdad...y me gustas-medio sonrió cuando dije que me gustaba- pero, esto no va para ningún lado, yo vine aquí a estudiar, en unos meses no me volverás a ver, y las relaciones a distancia no son lo mío, si tu quieres, podemos continuar como amigos.
-Violet-me tomó de  las dos manos-si tu por ahora te sientes más cómoda que seamos amigos, lo voy a respetar, pero, no creas que me estoy dando por vencido, me gustas, y te quiero para algo serio...incluso, de que vayas a Huston no hay ningún problema, tengo suficiente dinero para ir a verte cada dos semanas, o inclusive pediré mi cambio de plantel para irme contigo. Pero yo te respetaré por ahora, quiero que sepas que yo haré lo que sea, lo que sea para estar a tu lado-sonrió-
No supe que decir solo sonreí y me abrazó.
-Debo ir a clases, nos vemos en un rato.
-Claro ojos raros.
Ahora si iba a ser la parte complicada, James...
Entré y me senté donde siempre, él ya estaba ahí.
-Hola Violet-dijo sin verme-
-James...
-Si ya sé, vienes a decirme que mejor seamos amigos, ¿o no?-me volteó a ver a los ojos-
Pelé los ojos.
-James yo...ayer...fue...increíble-me sonrojé-
-Violet, está bien, te entiendo, de todos modos no eres la primera con la que me he acostado.-dijo en un tono burlón-
Sentí tanto coraje que podía matarlo a golpes en ese instante.
-¿¡Qué!?, ¿¡Y eso a mí que me importa!?-grité y todos nos voltearon a ver-
-Pero si la primera por la que he sentido algo sincero...-continuó tranquilo-
No sabía ahora sí que decirle, mi corazón palpitaba muy rápido de nuevo, estaba a punto de volver a echarme a correr sonrojada, pero esta vez tomó mi mano y me obligó a seguir sentada.
-¿Tú, tu sientes algo por mí también? Necesito saberlo-preguntó-
-Yo...James, es mejor que si, que sólo seamos amigos, volveré a Huston y será como si nunca hubiera pasado por tu camino, debes entenderlo.
-Te quiero, te quiero mucho Violet-me miró de una manera que sentí que yo estaba a punto de romperle el corazón-
Y lo hice, por su bien.
-Yo no, lo siento James-me levanté y salí corriendo del salón-
Me di cuenta de algo, le acababa de romper el corazón, pero me lo rompí el doble a mí misma.
Caminé y subí a mi auto, no sabía que hacer, iba llorando, así que solo conduje muy lejos, iba en dirección a donde había ido ayer, a esa neblina que te causaba alucinaciones, estaba muy triste.
Bajé y salí corriendo allá, de nuevo me metí entre la neblina y vi la misma puerta, seguí corriendo y la abrí y al entrar caí de un enorme precipicio, grité hasta desgarrarme la garganta, era todo negro hasta que caí al fondo. Con un horrible dolor de cabeza me levanté y miré a mi al rededor, era de noche, el cielo era extraño, era como si fuera de noche literalmente, lleno de estrellas, y los árboles, los árboles eran distintos, eran color...violeta y brillaban en la oscuridad, ¿dónde rayos estaba?, ¿tan fuerte era la alucinación?, ¡Despierta!, me ordené a mi misma.
-Hola niña, no estás en ninguna alucinación.-escuché una voz-
-¡Ah!-grité espantada al ver que sus orejas eran como...como de elfo, y sus ojos también eran color violeta, al igual que sus uñas- ¿Quién eres?, y ¿Qué estoy haciendo aquí?, no entiendo nada.
-Entraste del mundo de los humanos a nuestro mundo, por la neblina mágica.
-Esto es una alucinación, debo despertar pronto.
-Entiende niña, esto no es una alucinación, esto es Vuntalia, donde vivimos los vuntualianos, los humanos no saben de nuestra existencia, pero nosotros de ellos sí, vivimos en el mismo planeta en diferentes mundos. Hay pocos portales para nuestro mundo, la neblina mágica es uno de ellos.
-No entiendo-me puse de pie- vamos, esto no tiene sentido.
-Vaya que lo tiene, pero debes ser muy cuidadosa, aquí nos dirigimos por un solo Rey, el gran Rey Tordio, pero el odia a los humanos, más bien los humanos hicieron que el Rey los odiara, hace muchos años intentamos hacer una alianza con los humanos, pero ellos intentaron traicionarnos, se robaban a nuestra gente para hacer pruebas; el Rey mandó sellar varios portales, ahora solo quedan 5 en todo el planeta. Entonces años después, el tuvo una hija con una humana que se quedó aquí; un enemigo de los reyes se robó a la princesa siendo una bebé, y la desapareció, nunca supo que hizo con ella, la buscamos varios años, con algunos de nosotros camuflajeados de humanos, en su mundo, pero nunca la encontraron. Ahora debes volver antes de que se cierre la puerta, el Rey te matará si te encuentra.
-¿Cómo te llamas?
-Menel, ven conmigo, te ayudaré a subir.
Caminé a su lado y de pronto se cerró la puerta de un azotón.
-Genial-lo escuché decir-
-¿Qué sucede?
-Se ha cerrado la puerta, tendremos que esperar a mañana, por ahora te esconderé como una de nosotros.
-¿Dónde están todos?
-En el pueblo, estamos cerca.
Caminamos, y después de un largo caminar entre los arboles raros, vi un pueblo lleno de casa como de campar, pero enormes, amarillas y bien iluminadas, todo estaba iluminado, entre tanta oscuridad.
Me metió en una y cerró con un cierre como hecho de paja, su casa era más grande por dentro que como se podía ver por fuera. no habían camas, cocinas, nada que pudiera reconocer de una casa normal.
Entró a un pequeño cuarto y salió con unas manos y unas orejas, obviamente como las de ellos.
-Dame tus manos-lo dijo mientras arrancaba las uñas violetas de esas manos-
-¿Qué estás haciendo? es asqueroso-hice una cara de horror-
-Si quieres volver a ver el mundo de los humanos algún día, deja de hacer caras y dame tus manos.
Insegura estiré mis manos.
-Esto dolerá un poco.
-¿Eh?
En un momento arrancó mis uñas de la mano derecha, solté un grito de dolor.
-Shhh-me calló-
Lamió mis dedos y colocó las uñas violetas, en un instante quedaron pegadas. Hizo lo mismo en la otra mano y en mis pies.
-Ahora descúbrete las orejas.
-Esas no me las arranques-dije con miedo-
-No lo haré.
Solo las pegó encima de las mías, también me dio otra ropa, era de manta, o al menos eso parecía, brillaba en mi largo y rubio cabello y tenía que estar descalza, parecía un tapa rabos y un brassiere, me daba algo de pena estar así. También me puso una pulsera de piedritas en mi tobillo y me miró.
-Ahora luces como una de nosotros, oye, pensé que tus ojos serían un problema, pero nunca vi a un humano con ojos color violeta.
-Tengo un síndrome, pero al menos ya no me siento tan rara.
-Debemos salir al centro, habrá una ceremonia, una boda como dirían ustedes los humanos. Sólo quédate callada y no digas nada, y sobre todo, no te separes de mi lado.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario