Mi primer día de intercambio en Juneau, Alaska, la verdad es que no estaba muy convencida de haber dejado Houston, Texas, mi lugar de nacimiento; pero, estaba completamente segura que eso iba hacer a mi madre feliz, ya no tendría que hacerse cargo de una hija más, una mayor hija más.
Mi nombre es Jane Violet Smith, pero, desde que nací todos me llaman Violet, ya que, por alguna extraña razón, el color de mis ojos es violeta...sí, ya sé, deben estar pensando, "eso no existe" "bicho raro", pero créanme, ya me acostumbré. Los doctores me diagnosticaron síndrome de Alejandria, y honestamente nunca investigué al respecto, nunca me importó.
En fin, tengo 20 años y la razón por la cual me mudé en si aquí, fue por mí, y por mis excelentes calificaciones, por supuesto, llena de dudas y miedo, pero aquí estoy. Esta casa no es tan grande como se veía en las fotos, pero es accesible, cómoda y cálida, y "cálida" en el estado de Alaska, es casi imposible.
Me estiré lo más que pude, para meterme a bañar, tenía que acostumbrarme a esto, el incontenible frío matutino, iba a ser complicado...muy complicado; pero sin más, me levanté de las cobijas y me apresuré a meter mi cuerpo desnudo bajo la regadera, ese shampoo de frutas me traía muchos recuerdos, ¿por qué nos tuvo que abandonar mi papá cuando mas lo necesitaba?, aún recuerdo cuando me dio un beso en la frente a los 6 años, se subió a su auto, en el que nunca volvió...pero, ya no importaba eso, ya nada importó desde el momento en el que subí a ese avión que me llevaría a un destino lejano, quizá yo al igual que mi papá, jamás volvería a casa.
Me puse unos jeans, una camisa, botas, y por supuesto un buen abrigo muy caliente color negro, repartí mi mojado cabello rubio en dos lados para poder ponerme el gorro, y así salir a la universidad. Entré en mi auto y llegué.
De pronto sonó mi teléfono, lo saqué con mucho trabajo de la mochila y vi que era mi madre, Katie Jackson.
-¿Qué sucede, mamá?
-¿Cómo has llegado, cariño?, ¿está todo bien?
-Sí, mamá, pero acabas de interrumpir mi primer día de clases, estoy en el estacionamiento-dije con un tono tranquilo-.
-Oh, lo siento bebé, me marcas cuando llegues a la casa, le marcaré de todos modos a Ronald para saber que llegaste a casa.
-Mamá, no soy una niña, estaré bien, te lo aseguro.
-Adiós hija, mucha suerte.
Entonces colgué, lo había olvidado por completo....Ronald, el amigo de mi madre, aquel hombre grande y gordo que había mandado por supuesto a espiarme. El trabaja de portero del fraccionamiento donde yo vivo, no me imagino por que estaba tan insistente que comprara aquí...
Entonces me dirigí a mi salón.
-Hola!
Escuché una chirriante vocecita detrás de mí, y volteé.
-Hola..
Le respondí a aquella chica de estatura promedio, morena, muy bonita, y emocionada.
-Tu eres Jane Smith, no?
-Violet
-Claro, Violet-hizo una cara de desentendimiento.
-Es mi segundo nombre, pero todos me llaman así.
-Tus ojos...son, violetas-me miró raro directamente a los ojos-
-Sí.
-¿Usas lentes de contacto?
-No, tengo un síndrome nada común-me sentí incómoda-
-Claro. Yo seré tu guía de intercambio-sornió cambiando de tema- mi nombre es Paige Walter. De Houston a Juneau debe ser muy difícil la transición.
-Amm, lo es, Paige.
-Este año tu has sido la más bonita de las de intercambio, usualmente todas son unas moscas muertas, feas y bobas, bueno, aparte de lo evidentemente inteligentes-rió-
-Por supuesto-me reí tímidamente-
-Me agradas Violet, ven, te mostraré la escuela.
Me tomó la mano y me guió casi corriendo a enseñarme todos los salones, y al final, me llevó al mío, me deseó surte y me pidió que la acompañara a la cafetería cuando terminara la clase, y obviamente yo acepté.
Me senté hasta el final sola, todos me miraron raro y unos cuantos me saludaron; hasta que entraron todos, y entonces entró él, un chico alto, muy alto, ¿1.95?, cabello un poco abajo de los hombros castaño claro, ojos marrón oscuro, piel...muy blanca, y exageradamente guapo, me miró y me sonrió; se sentó a mi lado y me puse nerviosa...pero notaba algo familiar en el.
-Hola Violet-me miró-
-¿Cómo sabes mi nombre?
-Lo vi pegado con tu fotografía afuera en la lista de nuevos estudiantes de intercambio.
-Vaya, que pena...
-¿Cómo te llamas tú?
-James..oye, tus ojos, son de color...-tomó un mechón de mi cabello que me había caído a la cara y se acercó demasiado a mí, tanto que sentí como mi corazón palpitó muy rápido- de color, violeta...-en un instante se puso algo serio-
-Sí, es de nacimiento, los doctores dicen que tengo el síndrome de Alejandría, debe ser una alteración genética, o algo así, pero la verdad es que veo muy bien, y no tengo problema alguno.
-¿Cuantos años tienes Violet?
-20, ¿y tú?
-23...
Estaba tan entretenida hablando con el que ni me di cuenta que ya había comenzado la clase, obviamente el profesor me obligó a presentarme, pero estaba bien, nunca fui tan penosa.
-Y...¿de dónde has venido?-continuó James-
-Houston, Texas.
-Seguro, yo nací aquí en Alaska, si quieres un día de estos, puedo llevarte a dar un tour por el bosque, ya sabes, para que no te pierdas.
-¿No eres, un...psicópata, o algo por estilo, verdad?
El soltó una ligera carcajada y negó con la cabeza.
Entonces sonó el timbre y me levanté.
-Ha sido un gusto, James-me disponía a salir del salón cuando sentí que tomó mi brazo-
-Oye, ¿en qué fraccionamiento vives?
-En mobile park
Me soltó y se fue antes que yo rápidamente.
Salí del salón y me disponía a ir a la cafetería, pero no conocía obviamente la escuela, así que de pronto me encontré en el campo de football. De pronto un chico del equipo de football, alto, fornido, rubio y guapo, se me acercó corriendo y tomándome muy fuerte de los hombros me levantó y me pegó contra una pared que había atrás de mí, me pegó en ella y me besó. Yo muy confundida quité mi rostro, y me exigí que me bajara ahora ya muy molesta.
El me bajó entre risas y todos nos voltearon a ver, fuimos una clase de "show", sus amigos del equipo de football no podían contener sus carcajadas.
-Lo siento-rió- ha sido un reto.
-No me interesa, voy a quejarme en la dirección, estúpido!
No estaba segura pero de reojo me pareció ver a James a lo lejos bajo un árbol. Me di la vuelta muy molesta y mágicamente encontré la cafetería, entonces Paige corrió hacia mí con gesto de preocupación.
-¿¡Estás bien Violet!?
-Sí, solo un estúpido chico de football, me besó en contra de mi voluntad.
-Es Evan Nemet, mira a todas las chicas al rededor-voltee y todas me veían con miradas que no decían mas que un "te odio"- Es guapísimo, el más popular, acaba de terminar con Jazmine McCrayne, la diva popular sin cerebro de esta escuela. Pero el no ve a nadie más de nosotras, te odian porque el te acaba de besar.
-Para mi no es más que un idiota.
Terminé las demás clases, obvio, Paige me guió a todas, y finalmente regresé a la casa, no vi a -Ronald, gracias a dios.
Cansada y ya en casa, comí atún que había comprado con ensalada, también terminé de desempacar, hice la tarea. Totalmente libre, salí al jardín de afuera, que realmente era una montaña tapizada de pinos, el inicio del bosque, saqué un cigarrillo y lo coloqué entre mis labios, lo prendí y me quedé simplemente parada ahí, también había hablado con mi mamá, cuando de pronto tocaron a mi puerta, desconcertada salí a ver de que se trataba.
-¿James?, ¿Qué haces aquí?
-Hola Violett
-¿No es algo tarde?
-Lo sé, solamente, quería preguntarte, si estabas bien...
-¿Bien, por qué?
-Por lo del idiota de Evan.-tenía un gesto serio, pero yo me daba cuenta del enojo dentro de sus ojos-
-Este, claro, estoy bien.
-¿Entonces qué es eso de tu brazo?
Miré mi brazo, porque ya no traía chamarra y usaba una playera de manga corta, no me había dado cuenta, pero tenía un gran moretón, justo de dónde me había agarrado el tal Evan.
-No lo sé, lo acabo de ver.
-¿Puedo pasar?
-Por supuesto, pasa.
Nos sentamos en mi nueva sala, de pronto el se hincó en frente de mí.
-Dame tu brazo.
-¿Qué?
-Confía en mí, te curaré.
-James, es sólo un moretón, no es nada del otro mundo.
el no me escuchó y tomó mi brazo, y comenzó a lamerlo viéndome a los ojos; esto me sorprendió mucho, pero despertó una reacción en mi cuerpo, ni siquiera me incomodaba, la piel se me puso de gallina y tuve un ligero impulso de besarlo, pero me contuve.
-Ahora cierra los ojos Violet.-escuché su voz, y en su tono sentía que el estaba experimentando la misma sensación que yo-
Cerré los ojos, y por un momento por mi cabeza un "me va a besar", mi corazón palpitaba muy fuerte de nuevo.
-Ahora, ábrelos.
Abrí los ojos tal como me indicó y vi que seguía ahí hincado, esa pequeña esperanza que se había formado en mi de que besara había desaparecido y sentía una extraña especie de "corazón roto, pero era demasiado estúpido, lo acababa de conocer ese mismo día.
Entonces miré mi brazo, y como arte de magia había desaparecido el moretón.
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